Las lámparas de bajo consumo tienen hasta 5 miligramos de mercurio por
lámpara y los tubos fluorescentes hasta 20-25 miligramos por lámpara. Al fin de
su vida útil deberían tratarse como residuos peligrosos. El envenenamiento por
mercurio puede causar náusea, vómitos, diarrea, debilidad, dolor de cabeza,
aumento de la tensión arterial, erupciones en la piel, sabor metálico en boca y
dificultad para respirar.
La Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM), una ONG con status
consultivo en Naciones Unidas, difundió públicamente los riesgos sanitarios y
ambientales de las lámparas de bajo consumo (Lámparas Fluorescentes Compactas) y
de los tubos fluorescentes "ante el inaceptable silencio de los gobiernos y las
empresas". Difundió además consignas "destinadas a proteger la salud y el
ambiente".
El Dr. Raúl Montenegro indicó que las lámparas de bajo consumo (LFC) "ahorran
energía, lo que es excelente, pero son un riesgo para la salud cuando se rompen
y para el ambiente cuando las lámparas en desuso se tiran a la basura". Agregó
que los tubos fluorescentes o lámparas de vapor de mercurio a baja presión,
"plantean incluso mayores riesgos. Las lámparas de bajo consumo tienen hasta 5
miligramos de mercurio por lámpara y los tubos fluorescentes hasta 20-25
miligramos por lámpara".
Montenegro sostuvo que "ahorrar energía eléctrica mediante el uso de lámparas
de bajo consumo es una buena medida, pero debería haber sido acompañada por una
mayor responsabilidad institucional. Está claro que la campaña de reemplazo
alentada desde el gobierno es legal, pues la Ley Nacional 26473/2008 prohibió
las lámparas incandescentes que tienen más de 25 vatios y determinó la adopción
de lámparas de bajo consumo, pero ni la ley ni la campaña alertan sobre los
riesgos. Tampoco previeron el destino de las lámparas de bajo consumo en desuso,
que deberían disponerse como residuos peligrosos y no como residuos sólidos".
Estos vacíos "son aún más incomprensibles cuando se tiene en cuenta que también
los tubos fluorescentes contienen mercurio, y que el destino final de los tubos
en desuso no fue previsto".
La Ley Nacional 26473/2008 fue impulsada principalmente por la Cámara
Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas, Luminotécnicas,
Telecomunicaciones, Informática y Control Automático (CADIEEL). "Lamentablemente
ni el Estado ni CADIEEL previeron qué hacer con las lámparas en desuso, ni se
preocuparon demasiado por las eventuales consecuencias sanitarias y ambientales
del mercurio que contienen. Por otra parte, la casi totalidad de las lámparas de
bajo consumo son importadas, en su mayor parte de China, lo que reduce la
posibilidad de que las empresas productoras contribuyan a la solución del
problema. Tampoco advirtieron que lámparas de uso tradicional como los tubos
fluorescentes planteaban un problema similar que se suma al de las lámparas de
bajo consumo", agregó.
FUNAM indicó que "progresivamente las lámparas de vapor de mercurio serán
reemplazadas por lámparas LED, por ahora de mayor costo, que ahorran más
energía, tienen una mayor y notable duración y carecen de mercurio" (LED =
Light-Emitting Diode, diodo emisor de luz).
Los riesgos del mercurio contenido en las lámparas
Los investigadores Yadong Li y Li Jin publicaron en octubre de 2011 un
trabajo sobre la descarga de mercurio desde lámparas de bajo consumo rotas (ver
abajo Referencia 1). Indican en ese trabajo:
a) Que el vapor de mercurio liberado al romperse una lámpara de bajo consumo
puede hacer que se superen los niveles de exposición seguros.
b) Que al romperse, una lámpara fluorescente compacta con mercurio libera
vapor de mercurio al aire durante semanas y meses, y que la cantidad total puede
superar los niveles seguros de exposición humana en una habitación mal
ventilada.
c) Que al analizar el contenido de mercurio en 8 marcas diferentes y en
cuatro distintas cantidades de vatios, los resultados revelaron que el contenido
de mercurio varía considerablemente de una marca a otra [los investigadores
trabajaron en Estados Unidos con criterios de la EPA].
d) Que dado que cualquier personas puede, fácil e inadvertidamente, inhalar
el mercurio en su estado de vapor, recomiendan la rápida eliminación de las
lámparas fluorescentes compactas rotas, y una buena ventilación, así como el uso
de envases adecuados para minimizar el riesgo de rotura de las lámparas y para
retener el vapor de mercurio en caso de que lleguen a romperse. Esto limitaría
el riesgo de que ese vapor nocivo sea inhalado por personas.
El Dr. Raúl Montenegro indicó que estas medidas preventivas "son
particularmente necesarias para proteger a los bebés y niños, pues suelen pasar
mucho tiempo en el hogar y son más vulnerables. Recordemos que los niños, por
tener proporcionalmente un mayor consumo de aire por unidad de peso en
comparación con los adultos, y cuerpos pequeños, resultan más susceptibles a los
efectos tóxicos del vapor de mercurio".
El envenenamiento por mercurio puede causar náusea, vómitos, diarrea,
debilidad, dolor de cabeza, aumento de la tensión arterial, erupciones en la
piel, sabor metálico en boca y dificultad para respirar.
Envases y campañas sin información al público. Acciones inmediatas
dispuestas por FUNAM
FUNAM criticó la inaceptable falta de información "tanto en los envases de
lámparas de bajo consumo y tubos fluorescentes como en la campaña de reemplazo
de lámparas incandescentes por bajo consumo que lleva adelante el gobierno
nacional". FUNAM realizó una investigación preliminar sobre envases de lámparas
de bajo consumo, donde la mayoría se limita a advertir que las lámparas no deben
ser tiradas a la basura. Excepcionalmente agregan a ese símbolo (un tacho de
basura tachado) códigos sobre mercurio que las personas no necesariamente
interpretan. "Lamentablemente, ninguna lámpara incluye una advertencia para caso
de rotura. Además, es frecuente que a los tubos fluorescentes en desuso se los
rompa deliberadamente antes de arrojarlos a la basura, o que lámparas de bajo
consumo y tubos fluorescentes intactos se rompan al ser manipulados por el
recolector municipal, que queda expuesto sin saberlo".
Algunos organismos nacionales, entre ellos el INTI, minimizaron en su momento
el riesgo por mercurio, pese a haber observado que 600 lámparas de bajo consumo
de distintas marcas, todas fabricadas en China, mostraban –por ejemplo-
incoherencia entre lo anunciado en el envase y la realidad, o inseguridad
eléctrica. En dicho estudio (ver abajo Referencia 2) no parece haberse analizado
la variación de contenido de mercurio en distintas lámparas de la misma marca y
tipo, ni en distintas marcas. FUNAM agregó que en 2008 "el Gerente de Calidad y
Ambiente del INTI, Joaquín Valdés, llegó a sostener públicamente que las
lámparas de bajo consumo 'no son nocivas', y que contienen 1000 veces menos
mercurio que un termómetro, como si esto fuera un certificado de seguridad.
Llegó incluso a indicar que las lámparas de bajo consumo contienen 'cien veces
menos mercurio que un clásico tubo fluorescente' sin preocuparse demasiado por
el impacto en la salud de estos últimos (ver abajo Referencia 3). Esperamos que
la actitud del INTI haya cambiado", agregó FUNAM.
Desde la Fundación para la defensa del ambiente se está solicitando al INTI
que evalúe la presencia de mercurio en todas las lámparas de bajo consumo y
tubos fluorescentes comercializados en Argentina, incluido un estudio sobre la
variación al interior del mismo tipo y marca, y que el estudio se haga luego
público. También está requiriendo al Defensor del Pueblo de la Nación tres
intervenciones urgentes ante el Estado Nacional: a) Para que elabore una nueva
normativa sobre los envases y se indique en ellos contenido de mercurio, riesgos
y cómo actuar en caso de rotura; b) Para que institucionalice sistemas de
captación, almacenamiento y eventual tratamiento de lámparas en desuso, LFC y
tubos fluorescentes, y c) Para que su campaña de reemplazo sea acompañada de
avisos sobre los riesgos y cómo actuar en caso de rotura de lámparas.
Recomendaciones para actuar en caso de rotura de lámparas de bajo consumo
y tubos fluorescentes
Estas son algunas recomendaciones hechas por FUNAM y la Cátedra de Biología
Evolutiva Humana (Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba) para
actuar ante la rotura de una lámpara de bajo consumo (Lámpara Fluorescente
Compacta) y tubos fluorescentes (Lámparas de vapor de mercurio de baja presión).
Se han tomado elementos de las pautas elaboradas por el Illinois Poison Center
para rotura de lámparas fluorescentes compactas y por la EPA (Estados Unidos).
- Aleje a los niños y animales domésticos.
- Abra las ventanas para que se ventile el lugar donde ocurrió la rotura y
aléjese de allí durante al menos 15 minutos.
- Antes de ingresar al sitio donde se produjo la rotura consiga dos bolsas de
polietileno amplias, resistentes y sin perforaciones, cinta de embalar, papel y
cartón duro para ser usados como pala, y toallitas de papel húmedas. Colóquese
guantes de plástico y si llegara a tenerlos, otros elementos de protección
(lentes protectores, mascarillas aptas).
- Deberá recoger todos los fragmentos del fluorescente que le sea posible.
Recuerde que no debe utilizar una aspiradora, ni escoba ni escobillón, y que
nunca debe hacer la operación de limpieza con manos descubiertas.
- Con mucho cuidado tome los fragmentos y el polvo con papel o cartón duro.
- Limpie el área con una toallita de papel húmeda.
- Cinta adhesiva de embalar puede ser utilizada para recoger el polvo y
pequeños trozos de la LFC.
- Coloque todos los restos recogidos y los materiales que usó para limpiar en
dos bolsas de plástico, y selle esas bolsas con la cinta de embalar. Agregue
luego un cartel que indique "residuos de mercurio".
- No deje estas bolsas al alcance de los niños.
- Dichas bolsas con residuos de mercurio deberían ser entregadas en los
lugares que el Estado determine para su recepción.
- Si no hay otra opción de disposición, y la Municipalidad lo permite,
disponga las dos bolsas con residuos de mercurio junto a los otros residuos
sólidos domiciliarios. Asegúrese que los fragmentos contenidos en la bolsa no
puedan herir al recolector de residuos.
- Lávese las manos después de tirar las bolsas. www.ecoportal.net
FUNAM
www.funam.org.ar
Referencias:
(1) Li, Y. & L. Jin. 2011. "Environmental release of mercury from broken
compact fluorescent lamps". Environmental Engineering Science, October 2011,
Vol. 28, n° 10, pp. 687-691.
(2) Un resumen del informe del INTI sobre eficiencia de iluminación de las
lámparas de bajo consumo comercializadas en Argentina puede verse en la Página
Web: http://www.inti.gov.ar/novedades/inf-tec.pdf
(3) Dos a cuatro miligramos de mercurio por lámpara no son cantidades
ínfimas, mucho menos el contenido en tubos fluorescentes (20-24 mg/lámpara). El
Decreto Nacional 831/1993, reglamentario de la Ley Nacional de Residuos
Peligrosos 24051/1992, establece por ejemplo para suelo un nivel guía de
mercurio (máximo permitido) de 0,0008 mg/g para suelo agrícola y de 0,002 mg/g
para suelo dedicado a uso residencial.
LA Mision Mercurio Cero es una Plataforma de Responsabilidad Social Empresarial Ambiental para la disminucion de las fuentes de mercurio de origen antropogénico en panama y la region de centro america y el caribe.
jueves, 3 de mayo de 2012
lunes, 23 de abril de 2012
La Mision Mercurio Cero participa en el 1er. Festival Abierto, Abril 22, 2012
Como parte de las actividades de promocion de las campañas contra los desechos con mercurio, la Mision Mercurio Cero participó los dias 21 y 22 de Abril en el 1er Ferstival Abierto en el Parque Recreativo Omar, en la ciudad de Panamá.
Durante el evento se llevaron a cabo tallers de printura infantil por parte de la artista panameña Gabriela Batista y en conjunto con la Fundacion Eco Creando.
Cientos de personas asistieron a esta actividad que pretende promover la conservacion de los recursos naturales y de la conciencia ambiental.
El evento fue parte de la celebracion global del Día de la Tierra 2012.
Durante el evento se llevaron a cabo tallers de printura infantil por parte de la artista panameña Gabriela Batista y en conjunto con la Fundacion Eco Creando.
Cientos de personas asistieron a esta actividad que pretende promover la conservacion de los recursos naturales y de la conciencia ambiental.
El evento fue parte de la celebracion global del Día de la Tierra 2012.
lunes, 16 de abril de 2012
Universidad Icesi batió el Récord Guinness, Abril 16, 2012
Con la recolección de 835 kilos de pilas usadas, durante 24 horas, la Universidad Icesi logró ingresar este domingo en la lista de los Récord Guinness.
El reconocimiento fue otorgado en el marco de la campaña ‘Pilas con las pilas’, que busca concientizar sobre el grave problema ambiental que produce la mala disposición de estos elementos.
Durante las 24 horas de recolección no sólo se cumplió la meta de 853 kilos, también se superó la cifra reuniendo en total 1.873 kilos de pilas.
El reconocimiento fue otorgado en el marco de la campaña ‘Pilas con las pilas’, que busca concientizar sobre el grave problema ambiental que produce la mala disposición de estos elementos.
Durante las 24 horas de recolección no sólo se cumplió la meta de 853 kilos, también se superó la cifra reuniendo en total 1.873 kilos de pilas.
viernes, 13 de abril de 2012
“Ponte las pilas con las pilas” (Campaña ambiental), Universidad ICESI, Cali, Colombia
El Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma), a través de los grupos de Educación Ambiental /SIGAC, Protección Ambiental y Control de la Calidad Ambiental, está apoyando a la Universidad Icesi en su iniciativa de recolección de pilas en Cali.
Se trata de la campaña ‘Ponte las pilas con las pilas’, que tiene como objetivo central establecer un récord Guinness de recolección de estos dispositivos, que representan un serio peligro para la naturaleza, el medio ambiente y la salud humana.
Igualmente, están haciendo parte de la campaña, la CVC, la empresa LITO Ltda., que labora en el ramo de reciclaje y recuperación de residuos peligrosos e industriales (Respel) y otras empresas públicas y privadas de la ciudad.Esta campaña se lanzó en esta semana en la Icesi para lograr el récord Guinness a partir de las 12 del día de este sábado 14 y hasta las 12 del día del domingo 15 abril.
El Dagma considera que esta es una excelente actividad, para impedir que lleguen al ambiente, principalmente a las aguas y suelos de la ciudad de Santiago de Cali, los compuestos químicos contenidos en todo tipo de pilas (convencionales, pilas ‘botón’ o micropilas, o pilas grandes de productos electrónicos, por ejemplo celulares, computadores y otros equipos electrónicos).
Entre los elementos más comunes contenidos en las pilas, aparecen los metales pesados, que representan mayor peligrosidad, como el mercurio, el cadmio, el cromo, el plomo y litio, sin desestimar el niquel, la plata y el azufre.
Estos elementos están contenidos en pequeñas ‘pilas botón’ u otras convencionales, las cuales son vertidas o arrojadas frecuentemente a los recipientes de residuos sólidos (basuras) o arrojadas a la calle por los usuarios, teniendo como destino final la red de alcantarillado o los suelos.
Efectos en la salud humana.
El mercurio (Hg) es el metal pesado contaminante más extendido en todo el planeta siendo su principal medio de contaminación el agua, aunque también afecta a los suelos.Se han publicado artículos científicos que concluyen que un miligramo de mercurio puede contaminar de manera significativa a 10 metros cúbicos de agua, o lo que es similar: una pila botón puede producir la contaminación de 2 millones de litros de agua, o el equivalente a una piscina de 50 x 20 x2 metros.
El mercurio transformado por ciertas bacterias y en condiciones favorables, se convierte en un elemento altamente tóxico. Los síntomas de intoxicación con mercurio son: fatiga, anorexia o adelgazamiento, dolores gastrointestinales y también, trastornos visuales y temblores. A largo plazo, el enfermo presenta trastornos psíquicos: estado de excitación, pérdida de memoria, insomnio persistente y depresión, e incluso, desórdenes mentales, coma y después la muerte.
Es muy recordado el mundialmente famoso caso de intoxicación colectiva con efectos catastróficos, el ‘episodio Minamata’, ocurrido en 1963 en la bahía del mismo nombre de Japón, donde por consumo de pescado por pobladores del de la bahía, comenzaron a morir en ese año decenas de personas, pero solo hasta 1973 no se supo de dónde provenía el mal que se producía por la contaminación de pescado. Este contenía más de mil veces la concentración de mercurio que la que tenía el agua de la bahía (de 5 a 29 partes por millón) lo cual dio como resultado que se afectaran cerca de 20.000 personas, 2.945 drásticamente quedando 703 de ellas minusválidas. (Las imágenes son tan drásticas que no nos hemos atrevido a presentarlas en este documento divulgativo).
Con respecto al cadmio (Cd): los efectos tóxicos de este metal a bajas concentraciones se comprobaron hace 30 años, y su acumulación si bien puede afectar el agua, su afectación principal es a los suelos, de donde pasa a las plantas y por lo tanto a la cadena alimenticia, afectando la salud animal y humana. El organismo humano puede asimilar el 6% de la dosis que absorbe, el resto puede acumularse en los riñones a lo largo de toda la vida. Puede producir lesiones graves e irreversibles; también, hipertensión arterial, con riesgo de infarto de miocardio y arterioesclerosis.
Extracción de ‘pilas botón’. Es a veces poco practicado por los usuarios, decidiendo más fácilmente arrojar los artefactos electrónicos al recipiente de residuos sólidos (basura), que ocasiona un doble perjuicio al medio ambiente. Unas veces termina en acuíferos, a través de la red de alcantarillado y otras, en los suelos o en las aguas libres de los botaderos.
Hidrobiólogo J. Édgar Sterling, de Protección Ambiental.
Se trata de la campaña ‘Ponte las pilas con las pilas’, que tiene como objetivo central establecer un récord Guinness de recolección de estos dispositivos, que representan un serio peligro para la naturaleza, el medio ambiente y la salud humana.
Igualmente, están haciendo parte de la campaña, la CVC, la empresa LITO Ltda., que labora en el ramo de reciclaje y recuperación de residuos peligrosos e industriales (Respel) y otras empresas públicas y privadas de la ciudad.Esta campaña se lanzó en esta semana en la Icesi para lograr el récord Guinness a partir de las 12 del día de este sábado 14 y hasta las 12 del día del domingo 15 abril.
El Dagma considera que esta es una excelente actividad, para impedir que lleguen al ambiente, principalmente a las aguas y suelos de la ciudad de Santiago de Cali, los compuestos químicos contenidos en todo tipo de pilas (convencionales, pilas ‘botón’ o micropilas, o pilas grandes de productos electrónicos, por ejemplo celulares, computadores y otros equipos electrónicos).
Entre los elementos más comunes contenidos en las pilas, aparecen los metales pesados, que representan mayor peligrosidad, como el mercurio, el cadmio, el cromo, el plomo y litio, sin desestimar el niquel, la plata y el azufre.
Estos elementos están contenidos en pequeñas ‘pilas botón’ u otras convencionales, las cuales son vertidas o arrojadas frecuentemente a los recipientes de residuos sólidos (basuras) o arrojadas a la calle por los usuarios, teniendo como destino final la red de alcantarillado o los suelos.
Efectos en la salud humana.
El mercurio (Hg) es el metal pesado contaminante más extendido en todo el planeta siendo su principal medio de contaminación el agua, aunque también afecta a los suelos.Se han publicado artículos científicos que concluyen que un miligramo de mercurio puede contaminar de manera significativa a 10 metros cúbicos de agua, o lo que es similar: una pila botón puede producir la contaminación de 2 millones de litros de agua, o el equivalente a una piscina de 50 x 20 x2 metros.
El mercurio transformado por ciertas bacterias y en condiciones favorables, se convierte en un elemento altamente tóxico. Los síntomas de intoxicación con mercurio son: fatiga, anorexia o adelgazamiento, dolores gastrointestinales y también, trastornos visuales y temblores. A largo plazo, el enfermo presenta trastornos psíquicos: estado de excitación, pérdida de memoria, insomnio persistente y depresión, e incluso, desórdenes mentales, coma y después la muerte.
Es muy recordado el mundialmente famoso caso de intoxicación colectiva con efectos catastróficos, el ‘episodio Minamata’, ocurrido en 1963 en la bahía del mismo nombre de Japón, donde por consumo de pescado por pobladores del de la bahía, comenzaron a morir en ese año decenas de personas, pero solo hasta 1973 no se supo de dónde provenía el mal que se producía por la contaminación de pescado. Este contenía más de mil veces la concentración de mercurio que la que tenía el agua de la bahía (de 5 a 29 partes por millón) lo cual dio como resultado que se afectaran cerca de 20.000 personas, 2.945 drásticamente quedando 703 de ellas minusválidas. (Las imágenes son tan drásticas que no nos hemos atrevido a presentarlas en este documento divulgativo).
Con respecto al cadmio (Cd): los efectos tóxicos de este metal a bajas concentraciones se comprobaron hace 30 años, y su acumulación si bien puede afectar el agua, su afectación principal es a los suelos, de donde pasa a las plantas y por lo tanto a la cadena alimenticia, afectando la salud animal y humana. El organismo humano puede asimilar el 6% de la dosis que absorbe, el resto puede acumularse en los riñones a lo largo de toda la vida. Puede producir lesiones graves e irreversibles; también, hipertensión arterial, con riesgo de infarto de miocardio y arterioesclerosis.
Extracción de ‘pilas botón’. Es a veces poco practicado por los usuarios, decidiendo más fácilmente arrojar los artefactos electrónicos al recipiente de residuos sólidos (basura), que ocasiona un doble perjuicio al medio ambiente. Unas veces termina en acuíferos, a través de la red de alcantarillado y otras, en los suelos o en las aguas libres de los botaderos.
Hidrobiólogo J. Édgar Sterling, de Protección Ambiental.
lunes, 19 de marzo de 2012
Se recogen cientos de tubos fluorescentes de Banco General, Mar. 15, 2012
Luego de la firma de la alianza del Banco General con el Programa de RSE Ambiental, "Ponte vivo con tus bombillos" se llevó a cabo la primera recogida de tubos y bombillos compactos fluorescentes con el apoyo del Aliado Estrategico Recicla Panamá.
La cantidad total de tubos y bombillos recolectados y del mercurio reducido, será definido proximamente.
Esta primera recoleccion nos llena de satisfacción por la cantidad de las unidades recolectadas y la calidad del aliado.
Esta recoleccion se llevará a cabo nuevamente en la medida en que las unidades de negocio vayan reuniendo las unidades agotadas.
Banco General nuevo aliado del Programa "Ponte vivo con tus bombillos", Mar. 15, 2012
El pasado 15 de Marzo, la Gerente de Responsabilidad Social Empresarial del Banco General Jacqueline Souter, el banco mas grande en activos de nuestro país y como mas de 50 sucursales a nivel nacional, confirmó mediante la firma del contrato, la alianza con el programa de RSE Ambiental "Ponte vivo con tus bombillos", para el manejo adecuado y sus tubos y bombillos de bajo consumo fluorescentes.
En conjunto con la Alianza Contaminacion Cero y Recicla Panamá, se recolectaran los tubos y bombillos agotados, de todas sus sucurasales a nivel nacional.
La cifra puede ser muy alta, ya que mensualmente se consumen 800 tubos fluorescentes a nivel nacional y la eliminacion del mercurio en el medioambiente puede ser enorme.
El vapor de mercurio presente en los tubos fluorescentes es absorvido en un 80% por los seres humanos, haciendo grandes daños en sus sistemas respiratorios, riñones y en los sistemas nervisos de los fetos en las madres embarazadas y niños menores de 12 años.
El apoyo de empresas tan responsables como el Banco General hace que la Mision Mercurio Cero sea exitosa.
sábado, 10 de marzo de 2012
Mercury-loaded cosmetics target minority communities
Beauty may only be skin deep, but the damage from cosmetics reaches way down into the kidneys, brains, and other organs — at least, it does if those cosmetics contain mercury, as several brands do, according to the Food and Drug Administration (FDA). What’s even worse is that these mercury-loaded cosmetics are targeted specifically towards historically marginalized communities.
The recent FDA report found that heavy-metal-filled skin care products, soaps, and cosmetics are found mainly in stores frequented by people of Latino, African-American, Asian, and Middle Eastern descent.
The FDA has counted 35 potentially poisonous products, which include goods made by the brands Diana, Stillman’s, Lusco and Crema Aguamary, that are manufactured abroad and sold illegally in the U.S. They may claim to lighten skin, cure acne and reduce wrinkles.
In addition to “lightening skin” — a racist concept on its own — mercury-loaded products can cause a horrifying array of health problems. Mercury exposure can damage the kidneys and nervous system and interfere with the brain development of fetuses and young kids. Just taking a whiff of the stuff can bring on tremors, numbness, vision changes, and nerve damage. The heavy metals can also trigger emotional issues like depression and irritability.
So before reaching for the imported wrinkle cream, check the ingredients: If the product contains mercurous chloride, calomel, mercurie, mercurio, or mercury — or if the item fails to list ingredients at all — take a pass. If your beauty closet is already stocked with these kinds of cosmetics, throw them away in a plastic bag or leak-proof container. They’ve already done enough damage to people — no need to expose the earth to noxious contaminants, too.
The recent FDA report found that heavy-metal-filled skin care products, soaps, and cosmetics are found mainly in stores frequented by people of Latino, African-American, Asian, and Middle Eastern descent.
The FDA has counted 35 potentially poisonous products, which include goods made by the brands Diana, Stillman’s, Lusco and Crema Aguamary, that are manufactured abroad and sold illegally in the U.S. They may claim to lighten skin, cure acne and reduce wrinkles.
In addition to “lightening skin” — a racist concept on its own — mercury-loaded products can cause a horrifying array of health problems. Mercury exposure can damage the kidneys and nervous system and interfere with the brain development of fetuses and young kids. Just taking a whiff of the stuff can bring on tremors, numbness, vision changes, and nerve damage. The heavy metals can also trigger emotional issues like depression and irritability.
So before reaching for the imported wrinkle cream, check the ingredients: If the product contains mercurous chloride, calomel, mercurie, mercurio, or mercury — or if the item fails to list ingredients at all — take a pass. If your beauty closet is already stocked with these kinds of cosmetics, throw them away in a plastic bag or leak-proof container. They’ve already done enough damage to people — no need to expose the earth to noxious contaminants, too.
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